David LaChapelle: el glamour del mal gusto

Aun quienes no reconozcan su nombre es probable que se hayan cruzado con el trabajo de este reconocido fotógrafo y director estadounidense, pues David LaChapelle ha colaborado en diversas revistas de moda, ha retratado decenas de artistas y modelos internacionales, ha dirigido campañas publicitarias y videos musicales de grupos de renombre, y es considerado por muchos hoy en día como uno de los mejores fotógrafos de su generación.
Desde el 6 de febrero y hasta el 31 de mayo se estará presentado en la Monnaie de Paris la primera retrospectiva de LaChapelle en Francia, con más de 200 obras que resumen en gran medida su carrera y evolución artística. Desde sus primeras creaciones, LaChapelle ha sabido consolidar un estilo propio de carga barroca, saturado de elementos de arte pop, de estilo porno chic y de surrealismo grotesco. La exposición es una excelente excusa para visitar París en alguno de los próximos días feriados, y descubrir cómo LaChapelle consigue que lo kitsch resulte seductor, y que confundamos lo grotesco con lo estético.
La Monnaie de Paris
11, quai de Conti, 75006 Paris
Esta ambigüedad está impregnada en prácticamente todas sus obras y la mejor forma de entender este efecto es visitando la exposición, pues ninguna descripción ni reproducción consigue la magnitud de las representaciones originales. Sin embargo, hay tres dimensiones de su trabajo que vale la pena resaltar para comprender mejor la muestra.
En primer lugar, debemos comprender que David LaChapelle fue propulsado al éxito a través de la fotografía de moda. Sin embargo, forma parte de un movimiento, iniciado en los años 80 por fotógrafos como Helmut Newton o Irving Penn, que exigió el reconocimiento a los fotógrafos de moda de reflejar una visión singular con un significado artístico en sus obra. Las creaciones de LaChapelle, en su mayoría, tienen mensajes de denuncia a distintos pesares de la sociedad contemporánea, como el consumismo o a la pérdida de espiritualidad.
Aunque trate temas de religión o muerte, estos mensajes los transmite a través de llamados al glamour, a la seducción plástica y al placer. Con colores saturados y altos contrastes, LaChapelle evoca lo superfluo y lo utiliza para montar situaciones artificiales barnizadas de tentación narcisista. Por ello no es de sorprender que entre sus obras destaque la participación de celebridades como Paris Hilton, Elton John, Naomi Campbell, Britney Spears, Cameron Diaz, Madonna, Angelina Jolie, etc.
Por último, y es eso quizá lo que lo hace más particular, LaChapelle abusa de recursos pérfidos y vulgares que sin embargo no resultan ofensivos ni rebuscados. Logra un punto medio entre la denuncia, el encanto y lo grotesco. Consigue que el glamour repugne. Que el mal gusto encante.
Pedro T GARCÍA
Excelente, Pedro. Pocos artistas condensan con tanta irreverencia las contradicciones de nuestra época como David LaChapelle.
Gracias, Juan. Me alegra que te haya gustado. No olvides que Mural se actualiza ahora cada semana. ¡No te lo pierdas! (jaja, el comercial)
Pedro, a i en lo personal me encanta LaChapelle, incluso no se si sepas que en DF, tenemos ahorita una exposicion bastante buena en San Ildefonso. no sabia que tenias esta columna, felicidades¡
¡Pedro!
Justo vi la exposición de LaChapelle que acá en Chilangolandia se presentó en San Ilde. Yo conocía prácticamente nada de su trabajo, y me sorprendió bastante… sobre todo una serie que tiene que ver con la última cena, Jesús y los apóstoles.
Me encantó leerte: me acordé que luego te extraño.
Beso!
n.