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El festejo de la Hispanidad: ¿factor de unión o de división entre España e Hispanoamérica?

Desfile aéreo del Día de la Hispanidad 2009 en Madrid. Foto: Nils van der Burg

El festejo de la Hispanidad como factor de división

En gran parte de los países de America Latina el 12 de octubre no es el día de la Hispanidad, sino el día de La Raza. Esta denominación fue creada en 1913 por Faustino Rodríguez-San Pedro, ministro español y presidente en esos tiempos de la Unión Ibero-Americana. España utilizaría este termino hasta 1958, año en el cual se introdujo la noción de “Hispanidad” para sustituir a la “Raza”. Este concepto fue propuesto originalmente por el sacerdote español Zacarías de Vizcarra, y popularizado por Rodrigo de Maeztu, quien fuera embajador de España en Argentina.

Sea Raza o Hispanidad, la importancia de la fecha se ha mantenido constante en la ley española que señala que cada 12 de octubre se celebra La Fiesta Nacional Española. Un desfile militar que recubre las calles madrileñas y “¡olé!”. De esta manera se les recuerda a los españoles sus sentimientos nacionales más profundos y la nostalgia de lo que algún día fue.

Una Fiesta Nacional totalmente legítima, si no fuera por el hecho de que ese día hace ya bastantes años Colón llegó a un lugar que hoy no se llama España. La idea de utilizar un pasado distante se puede leer como algo que le pertenece a cada país, no obstante, el hecho de intentar promoverlo en el extranjero, y de integrarlo como concepto base de los instrumentos de la política exterior de cooperación entre España y America Latina deja mucho que desear.

« Ofendidas por el hecho de festejar el avasallamiento »

La idea de hacer de la Hispanidad la fiesta de unión entre distintas Razas, ha sido fuertemente cuestionada por los pueblos originarios de América. Es preciso recordar que este “encuentro de culturas” que se intenta cristalizar estableciendo la idea de la fiesta de la Raza, o de la Hispanidad no fue nada agradable para los habitantes de América.

Hoy en día, muchas comunidades indígenas a lo largo del continente se sienten ofendidas por el hecho de “festejar” el avasallamiento realizado por la colonización española a su cultura. Si bien la herencia cultural es un factor de unión entre España y los países latinoamericanos, en sus orígenes estos factores culturales fueron impuestos mediante la violencia.

Si España hoy en día quiere recalcar la unidad cultural e histórica que acerca a ambos lados del Atlántico, es imprescindible que comience a interesarse en la manera en que los latinoamericanos celebran sus propias identidades culturales. En America Latina no celebramos cuando nos descubrieron, por el contrario, nos atascamos de patriotismo recordando el momento en el que nos separamos de esa “Madre-Patria”.

Es cierto, el mestizaje corre por nuestras venas, el español por nuestras lenguas, y sin embargo a España, no la sentimos como a una hermana. La víspera de la celebración de los Bicentenarios es una oportunidad única para que los españoles y los latinoamericanos replanteen las bases de sus relaciones.

Una esperanza aparece en el horizonte, España creó hace unos meses una Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas…

José Sergio Vinay

El festejo de la Hispanidad como factor de unidad

La Hispanidad no se limita al campo etnográfico ni geográfico, sino que representa una unidad histórica fruto de la herencia lingüística y cultural.  De hecho, la Constitución Española de 1812, producto del liberalismo, concierne a todos los territorios vinculados a España, que luego se inspiraron de ella en su proceso de formación como naciones-estado. Pese al rechazo en el momento de emancipación y dislocación del Imperio, por parte de los pueblos que componen la Hispanidad, de los dos pilares de ella misma al origen, a saber la monarquía católica española y la religión católica, para afirmarse como naciones independientes, el legado de la Hispanidad es obvio pero controversial.

La Hispanidad representa una unidad histórica

La argumentación a favor de la Hispanidad se topa con el problema del etnocentrismo. Maeztu califica la labor de la obra misionera, protagonizada por órdenes religiosas españolas dirigidas por los reyes católicos, como éxito, por su contribución a las tribus. Estas últimas, como las guaraníes, presentaban costumbres ajenas a las europeas (canibalismo, poligamia…) por lo que muchos religiosos fueron mártires en el proceso de acercamiento de su “civilización”, aunque después lograron despertar en los autóctonos un vinculo especial.

El sentimiento de solidaridad y comunidad que alimenta la Hispanidad en el siglo XVIII se caracteriza por la relaciones comerciales y culturales que se establecen así como por la unión que existe a nivel gubernamental puesto que los pueblos están dirigidos por monarcas españoles.

En 1492 asistimos a un matrimonio de amor entre España y los pueblos de América, aunque ciertamente hubo intereses y hasta 1600 los excesos innegables persistieron pese a haber sido en muchos casos evidenciados y combatidos (Fray Antonio de Montesinos, Francisco de Vitoria). Los vínculos se vieron estrechados a través del lazo de sangre, mestizaje, y del lazo espiritual, a nivel intelectual y cultural como lo atestigua la literatura hispanoamericana.

Este vínculo que procede de una herencia histórica, se refiere a una serie de valores que trascienden las fracturas históricas, como lo ilustran los flujos migratorios entre la península y los países latinoamericanos. Desde 1880, le emigración procedente de España incrementó el sincretismo cultural en Latinoamérica, así como desde hace una década España acoge a miles de latinoamericanos.

El elemento lingüístico es en efecto un lazo comunicacional indispensable y la columna vertebral de la comunidad hispanoamericana. Es una lengua multinacional, hablada por más de 400 millones de personas, que aspira a convertirse en la segunda lengua más hablada del mundo en 2030. La fuerza de la Hispanidad se manifiesta en consecuencia a través de la facilitación que produce esta unidad lingüística en la integración económica, laboral, cultural, social e informativa, favoreciendo así el sentimiento de identidad que logra afirmarse como comunidad en expansión y en progreso. La diversidad multicultural y las separaciones que existen entre los países hispanoamericanos se ven reducidas y aglutinadas en un núcleo sólido capaz de imponerse en la escena internacional y de promover la búsqueda de sus intereses económicos, sociales, políticos e institucionales.

Se tiende a percibir a España como la “Madre Patria”, pero esta relación madre-hijo debe de avanzar hacia una hermandad en la que España, deje de ser vista indirectamente como figura maternal, con tendencias a una cierta superioridad, pasando a ser una hermana, debe reconocer su americanidad para armonizarla con la hispanidad de América. Tanto los españoles como los bolivianos, venezolanos, mejicanos, colombianos… deben de saber y sentir que pertenecen a una misma comunidad, que lejos de producir tensiones y dependencias debe acercarlos y permitir un desarrollo común, y despertar en los hispanos un sentimiento de fraternidad que trascienda las fracturas físicas, económicas, ideológicas y sociales para crecer juntos como Hispanidad.

Silvia Marroquín González

GrupoBicentenario

3 commentaires

    Creo que se puede entablar un debate sin caer en el maniqueísmo. Pretender presentar el festejo del « Día de la Hispanidad » como una exaltación de un pasado invasor y una apología del avasallamiento no es sólo anacrónico sino simplista.

    Acaso no es posible reivindicar la dignidad de nuestros pueblos indígenas sin tener que recurrir al argumento artificioso y efectista del « bon sauvage »? De las grandes culturas pre-hispánicas unidas en el amor por la tierra? Olvidamos entonces, por el bien de esa construcción simplista, el « avasallamiento » que ejercían las grandes culturas prehispánicas sobre las pequeñas tribus tributarias?

    El 12 de octubre de 1492 marcó de manera particular el destino de conquistados y conquistadores; podemos elegir transformarlo en un archivo criminal…o podemos aceptar el sino de unidad que selló la efeméride en el devenir de nuestros pueblos y trabajar en función de ello.

  • Estoy totalmente de acuerdo contigo con lo simplista que puede ser reducir el debate al argumento de los « pueblos originarios ».

    Sin embargo es importante observar que actualmente algunos gobiernos están utilizando esta idea que tu ves como anacrónica y simple no solo para darle un nuevo valor al 12 de octubre, sino para construir programas políticos enteros.

    Esto refleja que la efeméride que tomas como signo de unidad es hoy en día un instrumento para dividir no solo la memoria histórica que se puede tener sobre el momento, sino también los lazos entre España y toda Hispanoamérica.

    Esto es natural si consideramos que el 12 de octubre es primero que nada La Fiesta Nacional de España y que la idea de hacerla un momento de regocijo por el encuentro de dos pueblos vino mucho después, cuando España se dio cuenta que podía convertirlo en un instrumento para conceptualizar sus relaciones con « Hispanoamérica ».

  • Si bien es cierto que se erige como argumento en contra del imperialismo, hay que ser conscientes de quiénes lo hacen. Es acaso el Chávez de la « Resistencia Indígena »? El mismo que pidió audiencia con el mismísimo Rey y que sostiene relaciones amistosas con la Corona? A mi parecer, se trata sólo de un recurso tirado de los cabellos para construir un nuevo sentimiento nacional(ista).

    No estoy diciendo que tu artículo carezca de calidad, de hecho es bastante ilustrativo. Pero al mismo tiempo me es imposible quedarme mudo ante lo artificial y absurdo de aquellos que defienden la idea de percibir esta fecha como una desgracia. La unidad se construye no sólo de memoria…sino también de olvido.

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