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« Globoterror »

Después de la salida del aire de RCTV, Globovisión es la principal cadena de televisión de oposición en Venezuela. Foto: Rodrigo Suárez (CC).

No, no es un monstruoso globo de Halloween: ¡es peor! Digno de los mas terroríficos adefesios, monstruos o pesadillas, ¡es un canal de televisión independiente! Fruto de la imaginación fértil del Presidente venezolano Hugo Chávez Frías, este termino designa al canal de televisión mejor conocido bajo el nombre de Globovisión. Esta apelación podría parecer divertida para todo aquél que no estuviese al tanto de la situación precaria de los medios de comunicación libres e independientes en Venezuela. El gobierno del Presidente Chávez ya se había mostrado hostil hacia los medios “de oposición”. Sin embargo, desde el cierre de RCTV el 27 de mayo del 2007, las relaciones entre los medios de comunicación y el gobierno se han degradado cada vez más. El año 2009 ha sido particularmente revelador de la política del gobierno en cuanto a opiniones disidentes.

Para los que acostumbren decir que “el que calla aprueba”, sepan que de ahora en adelante en Venezuela es “el que desaprueba que calle”. No parece quedar mucho margen de maniobra: los que se atreven a levantar la voz son censurados. Es el caso de las 34 emisoras de radio que, el 31 de julio del 2009, vieron sus transmisiones canceladas por Conatel (Consejo Nacional de Telecomunicaciones). Evidentemente, estas emisoras habían sido previamente acusadas por el Ministro Diosdado Cabello de “jugar a la desestabilización en Venezuela”. En la misma línea, el 3 de julio del 2009 Conatel interrumpió de forma definitiva la transmisión de avisos publicitarios que criticaban un proyecto de ley estimando que estos eran contrarios al orden público y dañinos para la salud mental de los venezolanos. Ya más que un atropello a la libertad de expresión, el Estado venezolano esta cayendo en la propaganda. Recordemos que la Ley Resorte del 2004 (Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión) obliga a los canales a pasar anuncios de publicidad para el gobierno: “ésta es una transmisión gratuita y obligatoria en conformidad con la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión”… ¿Cómo calificar a un gobierno que además de imponer la difusión de sus ideas, prohíbe que se emitan ideas contrarias?

Pareciera ser que hoy en día, es de notoriedad pública que expresar una opinión es un grave disturbio al orden público , sobre todo si es contraria a la doctrina oficial. Las autoridades encontraron rápidamente la solución a este problema. Y para que los que no creían que el remedio podía ser peor que la “enfermedad”, la Fiscal General de Venezuela se encargó de hacerles probar un trago muy amargo. El 30 de julio del 2009, Luisa Ortega Díaz expuso ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley aberrante. El proyecto de Ley Especial Sobre Delitos Mediáticos establece sanciones privativas de la libertad por “aquellas conductas que atenten contra la paz social, la seguridad e independencia de la nación, el orden público, la estabilidad del Estado y la salud mental, que generen un clima de impunidad o inseguridad y que sean cometidas a través de un medio de comunicación social”. La ambigüedad de la formulación y los términos en los que esta redactada esta ley le abren las puertas a la arbitrariedad por parte de las autoridades competentes. ¿Es acaso una actitud democrática el rechazar el pluralismo de opiniones? Un gobierno democrático debería garantizar la libertad de expresión no sólo en cuanto a difusión de ideas e informaciones recibidas favorablemente por el partido oficialista y algunos sectores de la población. En lo que a mí respecta, pensaba que la libertad de expresión se trataba también de transmitir imágenes que puedan ofender o hasta chocar para suscitar un debate e ir hacia un consenso.

En varias ocasiones el Presidente Chávez ha acusado a los periodistas de practicar un “terrorismo mediático” y de fomentar un discurso de odio”. ¿Qué se puede entonces decir del incremento de los actos de violencia contra varios de estos medios por parte de grupos privados afines al gobierno? ¿No es eso acaso una de las consecuencias del discurso violento y ofensivo que caracteriza al Presidente venezolano? No es acaso él el primero en usar insultos en contra de sus oponentes políticos? Podría esperarse de un responsable político que diera en sus largos discursos el ejemplo de lo que debe ser un diálogo abierto y democrático.

Sin embargo, no se preocupen: Globovisión aún estará ahí para transmitirnos al Presidente cantando con Calle 13 este sábado en la Carlota, ¡un evento que no se pueden perder!

Ana Fridlender

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