La Biblia y el calefón
Leonardo Galante trabaja ahora como enviado especial de Uruguay en Colombia para un periódico de Montevideo. Trabajó en medios de comunicación de prensa escrita, radial y televisiva, especialmente en España y en Uruguay como conductor de noticieros en Canal 12. Cubrió cumbres presidenciales en América del Sur, Europa y los Estados Unidos. Tiene una trayectoria de 23 años de ejercicio profesional.
Utilizando estas dos referencias al mejor estilo de la tradición tanguera rioplatense, es posible sintetizar las dos visiones de país en pugna, y que dirimirán el domingo 25 de octubre el Uruguay de los próximos cinco años.
Dos hombres con sólida formación política y con visiones radicalmente distintas se juegan al todo o nada, a cara o cruz, el destino de un modelo de continuidad de un gobierno de izquierda o regresar a una visión donde domina la concepción del libre mercado, una elección que deja en las antípodas al modelo de país que deberá surgir desde las urnas el ultimo domingo de cálido octubre en estas latitudes del sur latinoamericano.
La biblia, en este caso representa a las instituciones democráticas, sólidamente establecidas y sin el más mínimo atisbo de quiebre o apartamiento del sistema legal que rige al país y vértebra la vida republicana tan querida por todos los uruguayos.
El calefón, es la temperatura de una campaña política que esta llena de cruces entre los dos principales candidatos a Presidente.
Luis Alberto Lacalle
Partido Nacional
De estos dos contenedores, uno de ellos es un ex mandatario del país, Luis Alberto Lacalle, comprometido con la escuela de libre mercado y el modelo económico neoliberal tan en boga por estas latitudes en las décadas de los 80 y 90, y que al dejar la primera magistratura, lo hizo en medio de fuertes acusaciones de corrupción, que incluso en su inmensa mayoría, provinieron desde sus misma tienda política, el Partido Nacional.
Esta colectividad política fue siempre representante del interés del campo y de una visión conservadora del Estado y que junto al Partido Colorado de fuerte extracción liberal, nacieron con la fundación de la patria y encarnaron en una guerra de divisas, el primer proceso de confrontación que vivio la entonces novel República.
Estas confrontaciones llegaron incluso a la arana militar, una guerra que con proceso de paz fugaces, terminó por saldarse en 1904, tras 100 años de violentas reyertas, con el triunfo de los colorados sobre los blancos, poniendo fin a esta prolongada guerra civil y el derramamiento de sangre entre uruguayos.
El segundo candidato un ex guerrillero y uno de los principales cuadros políticos del casco mas profundo del MLN, o tupamaros, padeció mas de 12 años de duro encierro en las cárceles de la dictadura uruguaya, proceso militar, gobernó con mano dura al país desde 1973 hasta 1984, y que dejó a centenares de personas aun hoy desaparecidas, niños secuestrados, militantes políticos opositores torturados.
José Mujica (« Pepe »)
Frente Amplio. Foto: Roosewelt Pinheiro
Se trata de José Mujica o Pepe, como se lo conoce en el país, dueño de un discurso seductor, que concita amplios respaldos en las clases más populares y en amplios sectores de la clase media uruguaya.
Mujica fue además Ministro de Ganadería, en país cuya matriz económica es agro industrial, ocupando una posición de relieve dentro del elenco de gobierno que encabeza el actual Presidente Tabaré Vázquez y que es el primero de izquierda en 200 años vida independiente del país.
La campaña, transita entre esos dos modelos, aunque en todos los casos a la caza del voto, con propuesta que incluso, implicaron serios errores de estrategia, que lejos de alcanzar el objetivo implicaron perdida de caudal electoral.
A modo de ejemplo, y en su afán de diferenciarse del gobierno, el candidato opositor el nacionalista Lacalle, utilizó una expresión sobre la contención del gasto social, recurriendo a la metáfora de recortarlo con una moto sierra, esto es, reducir los planes de ayuda a los sectores carenciados que entre otras cosas implicó, más inversión en salud, educación, vivienda y la puesta en marcha del plan un niño una computadora conocido por la sigla ceibal, que es el árbol cuya flor es un símbolo nacional, y que implicó conectividad gratuita y en todo el Uruguay para 370 mil niños en todas las escuelas públicas del país, esta actitud le restó mas de un 5% en la intención del voto y un proceso de caída que aun no se ha detenido, según los sondeos realizados por distintas encuestadoras.
Pero también el lenguaje mucha veces llano y excesivamente popular del candidato de la izquierda, José Mujica, lo introdujo en usos y giros reñidos con las tradicionales buenas costumbres tan apreciadas entre los orientales, esos excesos le valieron el rechazo de una buena parte del posible electorado nacional a captar para ganar las elecciones.
Los temas de campaña quedaron a menudo reducidos a ataques personalizados entre ambos candidatos, con tonos de reproche y alusiones al pasado de uno y otro, lo que implicó una gran apatía de los siempre tan politizados uruguayos.
A pocos días de la elección el número de indecisos trepó a más del 10 %, en cuanto al resto del electrodo un 45 % apoya al candidato del gobierno, un 30% a su rival opositor del partido nacional y un 12 % restante es para el candidato del partido colorado, quien apeló a un lenguaje moderado para un partido que gobernó en forma casi interrumpida por casi 90 años los destinos del país.
Este último domingo de octubre no solo se elige Presidente, sino que además saldrán de las urnas los 99 diputados nacionales y los 30 senadores que tendrán representación parlamentaria.
Pero el sistema establece un requisito básico para saber si en esta primera instancia el país tendrá jefe de estado, las normas electorales establecen un sistema de balotaje, que implica que para que un candidato a presidente gane en primera vuelta deberá obtener el 50% más uno del total de los votos emitidos en esa instancia electoral, cabe recordar que el voto es obligatorio y comienza a ejercerse ese derecho a los 18 años.
Así ocurrió en la elección nacional de 2004 cuando el candidato de izquierda y actual presidente obtuvo una amplia victoria en primera vuelta con el 51% de los votos emitidos en esa jornada.
De no ser así, el noviembre los uruguayos deberán concurrir a sufragar esta vez sólo a uno de los dos candidatos más votados, para conocer al próximo Presidente de la República, y es a esta instancia, a la que apuestan los partidos tradicionales, blancos y colorados para evitar un nuevo triunfo de la izquierda en el Uruguay.
Leonardo Galante