Conferencia del embajador de Portugal en Francia
Francisco Seixas Da Costa
Conferencia: Portugal y Francia – Desafíos contemporáneos.
Foto: Valter Campanato/ABr (CC)
Tu opinión sobre la conferencia :
La conferencia del embajador Seixas Da Costa no era una conferencia cualquiera. De eso pude darme cuenta cuando, al llegar con mis cinco minutos habituales de retraso, no encontré sitio en donde sentarme en el anfiteatro, incluso el suelo estaba ocupado. Era de esperarse. En tan sólo tres días nuestra promoción partía a la escuela de otoño en Lisboa. Para muchos de nosotros esta era la ocasión de tener un primer contacto con aquel país que se aprestaba a acogernos y que tanta curiosidad despertaba en nosotros.
Así pues, después de recibir algunos consejos prácticos sobre el viaje de parte de nuestro apreciado acompañante el profesor Pierre Léglise-costa, la palabra le fue cedida al señor embajador. Como todo buen diplomático, intento darnos una imagen general, un tanto vaga pero favorable de su querido país. Su objetivo fue trazarnos un rápido panorama de la situación política portuguesa, de su diplomacia y en particular de sus relaciones con Francia. Muchos puntos interesantes pueden ser rescatados de esta conferencia. Primero, la manera en que intentó justificar las diferentes políticas extranjeras del Portugal a partir de razones históricas que influenciaron las mentalidades portuguesas. El trauma que fue dejar el mito colonialista y quedar reducido a un pequeño país de tan sólo diez millones de habitantes fue, según él, un gran incentivo para su integración a la Unión Europea. También es una de las razones por las que el país busca mantener muy buenas relaciones con sus antiguas colonias y promover una cooperación en diferentes niveles. En cuanto a sus relaciones con Francia, el embajador resaltó la importancia de la comunidad portuguesa en este país y nos habló de las intenciones del gobierno de incentivar el aprendizaje de la lengua portuguesa para los hijos de inmigrantes.
Sin embargo, lo que más llamó la atención de los asistentes a la conferencia, fue la explicación del papel de Portugal en la Unión Europea. Sin intención de repetir lo que ya muchos oyeron, me limitaré a recalcar la importancia de explorar la experiencia europea desde otros puntos de vista diferentes a los de los grandes países fundadores tales como Francia. Muy consciente de su posición al interior de este mecanismo, el embajador resaltó la motivación y las dificultades que había tenido que superar el país para integrarse en la comunidad. Como bien lo dijo Lourenço en su correo, la conferencia del miércoles fue una oportunidad excepcional para “darle la palabra a los pequeños”.
Otro aspecto interesante que cabe resaltar fueron las diferentes reacciones suscitadas por la personalidad de nuestro ponente. Para el agrado de muchos, el embajador hizo honor a la reputación portuguesa de la calidez. El tono se mantuvo un tanto informal, se escucharon risas y aplausos. El embajador jamás se preocupó por mostrar su importancia ni su poder. Al contrario, intentó transmitir una imagen acogedora y sencilla a pesar de su estatus. Es verdad, claro está, que el señor Seixas da Costa era un diplomático. En ningún momento se detuvo a resaltar los defectos de su país o de su diplomacia. Buscaba agradarnos y dejarnos una buena impresión de Portugal. Para algunos, la conferencia se asemejó un poco a un discurso de publicidad en el que se nos vendía un país perfecto. Sin embargo, es interesante notar que durante la recepción en la Embajada de Francia en Lisboa, muchos de los puntos que ya habíamos oído fueron reiterados por el embajador francés. En todo caso y a pesar de las críticas que pudo recibir, mi impresión es que esta conferencia fue una buena manera de introducirnos en el ambiente que respiraríamos durante la siguiente semana en nuestra visita a Lisboa.
Magdalena Arbeláez


(7 votes)