Centro América a inicios del siglo XXI: ¿Algo más que polarización y crisis?
Conferencia: Centro América a inicios del siglo XXI: ¿Algo más que polarización y crisis?, por Salvador Marti. Foto: © Universidad de Salamanca.
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“No sé si he sido especialmente desordenado.” De esa manera terminó Salvador Martí, profesor de la Universidad de Salamanca, una conferencia que él mismo describió como una “reflexión en voz alta”. Y puede que haya tenido razón.
Todo empezó con una interrogación inicial: ¿cuáles han sido los cambios que han operado en Centroamérica en los últimos años? Son varios los elementos que fueron expuestos. Primero, la forma de percibir la política, la increíble despolitización de los jóvenes generada por el rechazo a esta actividad. Los políticos en Centroamérica son mayores, y esta tendencia a las gerontocracias es sorprendente en unos países tan jóvenes. Esto ha creado finalmente una cultura de cinismo que empuja a la juventud a querer partir de sus países. El proyecto más común y honorable es el de inmigrar. La inmigración y las remesas son un factor social y económico importante, pero este fenómeno también está cambiando con la segunda generación de migrantes, que se desprende cada vez más de su país de origen. Después entra a jugar el aspecto de la violencia. En los años ochenta, se trataba de una violencia idealizada, romántica, la de una guerrilla que buscaba hacer otro proyecto político. Hoy en día, los “maras” han transformado la noción de violencia. Esta es ahora vista como algo sin sentido y ha causado una estigmatización social del pobre que es visto como un delincuente. Las políticas de mano dura de la policía discriminan abiertamente a los jóvenes de bajos recursos. Tanto así que los párrocos han iniciado campañas de financiación para removerles los tatuajes a muchachos que son etiquetados de criminales por su simple aspecto físico.
¿Cómo identificarse entonces con su país natal? “¿Qué puede significar hoy en día ser hondureño, además de querer ir al mundial?” dijo el profesor. ¿Qué proyecto para estos pequeños países tanto en el ámbito nacional como en el internacional? Es difícil responder a estas preguntas, y de ahí nació la discusión con el público en esta conferencia. Los desafíos por enfrentar en Centroamérica son muchos. Dos tercios de la población viven en la pobreza. La corrupción está tan presente que la cooperación internacional con la que cuentan los países, a pesar de ser elevada, no tiene efectos concretos. No hay seguridad alimentaria, no se protege al medio ambiente. Y todos estos problemas, aunque parecieran ser los mismos que los del resto del mundo, están a una escala mucho mayor. Por otro lado, el pasado bélico, siempre presente, actúa como un gran pegamento que moviliza a los votantes en la actualidad. Actuando bajo la bandera emotiva de la memoria, los centroamericanos parecen olvidar que deben exigir reformas y derechos.
Sin embargo, después de todo esto, la mejor manera de acabar el debate fue la siguiente: cada persona del público (no éramos muchos, y es una lástima) debía formular una crítica, una advertencia, y un punto positivo. No hay espacio pues para la desesperanza, en estos países, que a pesar de los problemas tienen mucho potencial. Por ejemplo, como alguien lo explicó, sus intelectuales son un verdadero “faro de luz para la región”. Y con estas intervenciones, informales, espontáneas, acabó una conferencia que, a mi parecer, valió la pena.


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