El Tajo, río de las arenas de oro…
Esta es la cita con la que el Manifiesto por los ríos Tajo y Alberche declama sus razones de ser. Pero la plataforma que redactó ese manifiesto no hace más que reformular las palabras que Cervantes ya utilizó. Así, si bien en el futuro nos interesaremos por las causas que defienden los miembros de tal plataforma, el objetivo de este artículo es el de analizar cual es la relación entre el río y la literatura.
Cuando en 1605, Cervantes mandó por fin publicar su gran obra maestra El Quijote, como los otros autores de la época, tuvo que realizar un prólogo en el que se excusaría por las palabras escritas a continuación y por el pobre material que iba a entregar a su público. Del mismo modo, repetía, como otros ya habían hecho, la poca autoría que tenía sobre la historia relatada. Pero lo más importante es que, en el momento del prólogo, Cervantes llama a uno de sus amigos para que le explique como redactarlo bien. Y este le responde: “Para mostraros hombre erudito en letras humanas y cosmógrafo, haced de modo con que en vuestra historia se nombre al río Tajo […]: El Río Tajo fue así dicho por un Rey de las Españas; tiene su nacimiento en tal lugar y muere en el mar océano, besando los muros de la famosa ciudad de Lisboa, y es opinión que tiene las arenas de oro, etc.”.