Dentro de la globalización sí hay alternativa: el socialismo del siglo XXI
“No hay mejor momento que el de la crisis
de un sistema para instaurar el sistema opuesto
o alternativo, que surge precisamente de las entrañas
del que se encuentra conmovido por la crisis”, Carlos Fonseca1.
Un fantasma recorre a América latina: el fantasma del socialismo. La oportunidad histórica que enfrenta la izquierda no tiene comparación con ninguna otra época en la región. Es por esto que se hace necesario avanzar en la construcción de herramientas teóricas que nos permitan trascender de la espontaneidad en la cual se desarrolla actualmente la práctica. Tanto en el medio académico como en el político, es común encontrarse con una división de la izquierda en dos campos. Una sería vegetariana, la otra carnívora. La primera sería reformista, pragmática, seria, avanzada, moderada, neodesarrollista, sensata, y la segunda, populista y autoritaria, nacionalista, revolucionaria, radical, con pocos fundamentos ideológicos, atrasada, borbónica. Sin embargo, otros tantos analistas han insistido en que la variedad y la amplitud de las izquierdas hace imposible una clasificación tajante entre dos polos2. Para lo que nos proponemos desarrollar, nos debemos preguntar si lo que se busca es renovar “el capitalismo haciéndolo más humano o se busca construir una sociedad que supere el capitalismo”3. El objetivo de este artículo es desarrollar algunos de los puntos fundamentales que construyen lo que se ha denominado como el Socialismo del Siglo XXI, y por lo tanto nos enfocaremos en lo relacionado con la construcción de una sociedad que supere al capitalismo.