Magia y política en el país de Macondo
A Jorge Elías González se le conoce hoy en día como el “Señor de la lluvia”. Este campesino de sesenta y cuatro años, un chamán que se autodefine como “sacerdotista”, saltó a la fama inesperadamente desde hace una semana tras el descubrimiento por la opinión pública de su papel durante el cierre del mundial Sub-20 que se celebró en Colombia entre julio y agosto de 2011.
Pese a que el objeto del contrato legal indicaba una simple “asesoría técnica”, su tarea consistió en algo fácil de explicar pero casi imposible de imaginar: impedir que la llegada de la lluvia arruinara el evento final de clausura del mundial.
La polémica está en que la suma equivalente a 1700 euros que recibió el chamán por sus servicios provino del dinero de los contribuyentes, es decir de los impuestos pagados por todos los ciudadanos.
Sin embargo, en un país donde la corrupción abarca sumas incalculables de dinero, la noticia inicialmente produjo indignación, posteriormente muchos chistes y, al final de la semana, el sentimiento de que entre todas las barbaridades que se cometen en Colombia, el pago al “Señor de las lluvias” resulta casi insignificante.
El tema causo inicialmente tanta indignación y revuelo en el país que el debate alcanzo a poner bajo su sombra cualquier otra novedad, como por ejemplo la revelación del fuerte vinculo entre el nuevo ministro de Defensa de Venezuela, el general Henry Rangel Silva, y las Farc.
Juan Manuel Santos, presidente desde el 2010, ironizó afirmando que “otro indicador muy notorio de por qué el país va bien, es que llevamos una semana en los medios de comunicación debatiendo, muchos se desgarraron las vestiduras, sobre si los chamanes hacen llover o no.”
Curiosamente, se demostró que González también había sido contratado durante la investidura del presidente. No obstante, aunque este último elemento hace enrojecer a los organizadores de la ceremonia presidencial, se sabe que el dinero que financió la participación del chamán provino de fuentes privadas.
Sin embargo, la verdadera fuente de dichos dineros permanece siendo un misterio. (¿Se trataría de dinero destinado originalmente al financiamiento de la campaña presidencial?) Otro dato relevante es que justo después de la investidura de Santos en el 2010, el recién nombrado presidente viajó en helicóptero pagado esta vez por dineros públicos hasta la Sierra Nevada de Santa Marta en el Norte del país para realizar su “posesión simbólica”.
La Sierra Nevada es en Colombia el sitio geográfico con mayor presencia indígena: los resguardos presentes en el territorio están habitados por los kogui, los arhuacos, los wiwas y lo mayuu, descendientes directos de pueblos tradicionales cuya existencia documentada remonta a mas de cinco siglos.
Durante la ceremonia, el mandatario se confesó sobre una piedra sagrada y luego recibió el “hilo de la aseguranza” y las “tumas”, amuletos que simbolizan la Madre Tierra y que lleva desde ese día en sus muñecas. Los indígenas encargados del ritual le ofrecieron para terminar la ceremonia un “bastón de mando” para ejercer el buen gobierno. Y nadie dijo nada, independientemente de cualquier cuestión financiera.
Es decir que las creencias religiosas provenientes de la cultura indígena son aceptadas únicamente cuando los miembros mejor situados en la jerarquía social acuden a ellas. En cambio, cuando un campesino de sesenta y cuatro años dice hacer uso de conocimientos que le fueron transmitidos a través de su padre como una reliquia de sus ancestros, se crea una polémica nacional que lo convierte en el hazmerreir del país.
Además, desde Rasputín en la época de los zares, se sabe que esta no es la primera vez que el esoterismo llega al nivel del jefe de Estado. En Estados Unidos, durante el gobierno de Ronald Reagan, se descubrió que su esposa Nancy Reagan fijaba la agenda de su marido basándose en las orientaciones de su astróloga de cabecera. En Argentina también hubo grandes escándalos durante los gobiernos tanto de Perón como de su viuda Isabelita, al saberse que el verdadero poder estaba en manos del brujo místico José López Rega.
González explicó en numerosas entrevistas que diferentes empresas públicas y privadas llevan contratándolo por más de diez años en eventos tales como el Festival Iberoamericano de Teatro. Aunque controvertida, su técnica parece mostrar resultados. Se sabe por ejemplo que la lluvia se detuvo casi que por arte de magia el día de la clausura del Mundial Sub-20, o que el día de la investidura de Santos hubo un nivel de lluvia peculiarmente inferior al que había habido en los días anteriores y posteriores.
El chamán afirma que su técnica tiene una efectividad del 90%, es decir que su control sobre la lluvia es, a sus ojos, casi total. Explica que él trabaja con la ciencia de la radiestesia y que aprendió a “descubrir cómo se da el campo magnético para poder controlar la lluvia”. Asegura que utiliza este campo magnético para programar un péndulo que le permite aislar las lluvias. Dice además que con sus conocimientos no sólo puede evitar que llueva, sino que además puede provocar la lluvia.
En tono de burla, muchos se preguntan en dónde pudo olvidar sus habilidades y su corazón al dejar desamparado al país durante el duro invierno que inundó casi por completo muchos poblados del país dejando a miles de familias sin hogar a causa de las fuertes lluvias. A esto González ha declarado que “yo he luchado mucho por obtener patrocinio del Gobierno, pero no lo he logrado”. La única certeza que se tiene por el momento acerca de esta controversia es que el campesino tendrá que presentar explicaciones públicas frente a la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría de la Nación.
Lo que ha de causar polémica en todo este asunto es el financiamiento de los servicios del chamán con dineros públicos, independientemente de la efectividad de sus prácticas. A muchos les cuesta aceptar que ese “don con el cual el Creador me mandó al mundo” según las palabras de González no es más que una creencia como cualquier otra.
Esta misma semana llego al país un tubo de ensayo que contiene la sangre del beato Juan Pablo II. La mayoría la considera una reliquia que permitiría sanar el mal y el pecado. ¿Por qué debería ser tolerada esta creencia cuando las actividades del chamán son ridiculizadas casi por completo por una buena parte de la opinión?
Con una inversión total de miles de millones de pesos en el mundial Sub-20 de futbol, el pago que recibió el chamán fue algo comparable a haber ofrecido una misa para que no lloviera. Además, considerando el monto y la transparencia del contrato, el asunto prestaba más para carcajadas que para indignación. Sobre todo si se tiene en cuenta que, a diferencia de todos los escándalos de contratación que se viven en Colombia en la actualidad, el contratista en este caso sí cumplió con sus obligaciones.
Es más: el chamanismo goza de una tradición que le confiere una credibilidad equivalente a la de otros ritos y concepciones del mundo. En otras palabras, si la sociedad acepta y respeta un número incalculable de variantes de las religiones más populares, ¿por qué deberíamos aceptar que algunos hablen de “derivas mágico-religiosas” cuando se refieren a las prácticas de González?
En regiones sureñas como Ecuador, Bolivia, Perú y Colombia sigue vigente una cultura indígena que se vive todavía y que no ha de ser menospreciada a pesar de estar completamente alejada de las concepciones que se tienen hoy al respecto de la ciencia y la tecnología. El trabajo de González no consiste simplemente en mover las orbitas celestes y exorcizar los espíritus que engendran las precipitaciones destructoras. Se trata de mantener vivas sus raíces al continuar practicando los ritos que heredó de sus ancestros.
La participación de González en el Festival de Teatro de Dinamarca de 1997 muestra que Colombia no tiene por qué negar su tradición indígena, así sea para seguir imitando el modelo de los países que considera más avanzados.


