Mural

Slowing down, is it possible?

Y una vez más aquí estoy, en frente de esas 13 pulgadas que se han convertido en la relación más codependiente que he tenido. Agotada y sobre todo preocupada por que mi eterno compañero nocturno parece no ser suficiente. Me preguntaría cómo he llegado a estar así, pero la respuesta es demasiado obvia.

Todos nos hemos sentido así: perdidos en medio del mar, viendo como un tsunami se aproxima, sabiendo que lo único que queda por hacer es rogar por no ahogarse y confiar que se tiene la suficiente fuerza para salir a la superficie cuando todo acabe.

Pero… ¿en realidad esto tiene fin?

Me intento tranquilizar diciendo que sí, que no hay plazo que no termine y no hay fecha límite que no se alcance. Tenemos la suerte de todavía saber qué día las vacaciones oficialmente empiezan. Pero al mismo tiempo sé que cuando esta “tormenta” acabe, muchas otras cosas también lo harán.

Sé que no estoy sola, sé que encontré el lugar del mundo donde todas las personas que me rodean viven la vida de la misma forma. Rápido, intenso, en una eterna carrera por siempre hacer más, siempre demostrar que somos capaces de hacer hasta lo imposible. Me jactaba de poder vivir así, viviendo al límite continuamente y encontrando un placer indescriptible al hacerlo.

Y es que esa idea de no ser la única se convirtió en mi consuelo y justificación. Al final, si todos lo hacemos, es normal ¿no? . Y más que normal, es bueno e incluso necesario. Pero cuando dejar de dormir por días se convierte en la regla y no la excepción, fue imposible no cuestionarme sobre mi aparentemente no tan sano estilo de vida.

Siempre culpo a mi familia por ser así, educaron a una hija intensa, perfeccionista y lo peor de todo, procrastinadora. No la combinación más saludable evidentemente. Pero, aunque debo gran parte de lo que soy a ellos, la decisión de ser así finalmente es mía.

Y la verdad, es que amo esta manera de vivir, y en el mundo en el que vivimos es la adicción mejor socialmente aceptada.

Pero mientras atravesaba esta crisis existencial de media noche, encontré (en mi tiempo de procastinar paradójicamente) algo que me obligó ver las cosas de otra manera. Una TedTalk (mis amigos saben que soy adicta a ellas) que hablaba justo de eso. De este paradigma social donde “faster is always better”, donde sentirte productivo es imperativo y cualquier instante fuera del marco te hace sentir culpable. Fue imposible no reconocer los síntomas de alguien “living too fast”. De alguien que siempre encuentra cómo ocupar su tiempo, que siempre tiene la agenda saturada y que busca nuevas formas de dejarse llevar una y otra vez al límite. No puedo negar que sentí placer al verme identificada. Como una entre millones, vivo bajo la idea que ser “workaholic” es sinónimo de hacer las cosas bien, que es el camino al tan efímero “éxito”.

Sin embargo, hubo algo que me despertó (…y no, no fue mi café). Fue el escuchar

“You feel like you’re racing through your life instead of actually living it”

Tuve miedo que esa podría ser la verdadera forma en la que vivo mi vida.

Tuve miedo de entrar en esa carrera sin fin y no parar hasta que sea demasiado tarde.

Entonces me encuentro sobre esta gran paradoja: de vivir con esta necesidad, esta adicción de vivir así, siempre al límite, siempre con prisa. Y al mismo tiempo con esas ganas infinitas de tomarme las cosas con calma. De tener tiempo “libre”, tiempo para perderme en libros, enamorarme y saturarme de películas. De en realidad conocer gente más allá de saludos cordiales. De tener tiempo para dormir, tiempo para dejar mi mente volar libre, sin el miedo de un reloj siempre corriendo por detrás.

Slowing down…

¿ » Todo lo peligroso se convierte en plata. Lo seguro no da ni un peso. » ?

«Mamá siempre me decía ratón y queso amigos son, no te confíes de nadie que el más amigo te da traición…» así empezaba la canción de la serie colombiana el «Cartel de los Sapos»…y pues  sí,  muchos éramos  los que cantábamos la canción de la historia del cartel del Valle del Cauca… «Pablo Escobar, el patrón del mal» «El Capo», «El Cartel de los sapos»; «Sin tetas no hay paraíso» y «Las muñecas de la mafia» son sólo algunos de los muchos ejemplos que ilustran la cantidad de series, novelas o culebrones que se han producido en Colombia con la temática del narcotráfico.

La fascinación de los medios por la narco-cultura parece entonces evidente , pero lo que es peor y a veces no nos damos cuenta es que los medios logran transmitirle esa fascinación al público, ¡a los colombianos! No estoy diciendo que no se deba contar lo que pasó o esta pasando en el país, o que se deba ocultar una realidad, sé muy bien que no tendría sentido querer tapar el sol con un dedo. Lo que me parece increíble es que en la mayoría de estos programas, los narcotraficantes, sicarios y asesinos son representados como héroes, como personas emprendedoras, verdaderos  modelos de «berraquera».

Como si fuera poco, generalmente son estos personajes que encarnan los actores mas conocidos en el país. Por ejemplo, Manolo Cardona «el sex symbol  colombiano» protagonizó «El Cartel» y su esposa en la serie era nada más y nada menos que Karen Martínez (la esposa del cantante Juanes). ¿Quedó claro el efecto subliminal? Pues si, muchas de las mujeres en Colombia terminábamos literalmente sufriendo por el narco en la novela y una buena parte de los hombres chorreaban la baba todas las noches por «las muñequitas de la mafia», mientras que las víctimas pasaban totalmente desapercibidas.

Pero no termina ahí, la fascinación va más allá del personaje… más de uno se sintió después de ver alguna de esas series atraído por el desenfrenado mundo del narcotráfico, y es ahí cuando entiendes por qué en Colombia visitas la hacienda Nápoles de Pablo Escobar como si fuera un zoológico, o por que un niño en lugar de decirte que quiere ser astronauta te dice que quiere ser un narcotraficante, como si hubiera asumido ya la frase del  «Patrón del mal»:  «Todo lo peligroso se convierte en plata. Lo seguro no da ni un peso…»

Viendo las cosas así, muchos Colombianos estamos mal parados para defendernos cuando se nos estigmatiza por el narcotráfico en el extranjero. Tal vez para cambiar la imagen de Colombia afuera se necesita más que una publicidad hacia el exterior, un trabajo hacia el interior para que los Colombianos aprendamos a ver mas allá de las problemáticas del país y valoremos lo que hace de Colombia un lugar único en el mundo.

A brave new world

« To come out is precisely to expose oneself to a different set of dangers and constraints, to make oneself into a convenient screen onto which straight people can project all the fantasies they routinely entertain about gay people, and to suffer one’s every gesture, statement, expression and opinion to be totally and irrevocably marked by the overwhelming social significance of one’s openly acknowledged homosexual identity”. David Halperin.

Le mariage pour tous : le débat social en vogue qui apparaît dans toutes les unes, les journaux télévisés, les magazines et dans les manifestations publiques.  Apparemment il faut débattre, comme pour tout ce qui relève du progrès il faut d’abord convaincre tous ceux qui ne veulent pas adhérer à l’évolution.

En suivant un peu le « débat », on tombe sur des arguments sur les fondements de la société. Le mariage entre une femme et un homme comme piliers de la société. Mais le mariage comme on le connaît est plutôt le fondement et le piller d’une société hypocrite. Pourquoi je dis ca ? Puisque d’une part, les arguments ne sont pas utilisés de manière égalitaire pour tous les membres de la société : les célibataires, les divorcés, les mères/pères célibataires qui ne fondent pas une famille « traditionnelle », doivent-donc être exclus aussi de la #société? Et pourquoi les couples mariés qui vivent dans une sphère de violence ou simplement qui vivent sous un mariage inutile (dans le sens utilité=amour=bonheur) peuvent posséder ce « droit » familial? Et de l’autre côté de l’hypocrisie on a la #SacralitéDuMariage. Mais on ne veut pas d’un mariage sacré ! On veut juste un mariage. Et pour répondre à ces accusations :

Je cite : dans l’Évangile selon Jean, Jésus de Nazareth dit aux scribes et aux pharisiens qui lui demandaient s’il fallait lapider une femme adultère qu’ils amenèrent devant lui : « Que celui d’entre vous qui est sans péché lui jette la première pierre. »

Donc soit vous comprenez que l’Église et l’État sont séparés et que la religion n’a pas le monopole du mariage, soit vous regardez entre vos files de croyants où se trouvent de vrais pécheurs et de vrais cauchemards pour la société. Soit vous séparez votre religion et vos croyances de votre vie civile puisque le reste de la société ne vous oblige pas à croire et à agir conformément à ces croyances.

Bon, bref, passons !

Je voudrai recentrer mon article. Ce n’est pas une question de mariage qui me fait écrire. Ce n’est pas question d’une cérémonie, d’un papier ou d’une formalité entre couples. Le cœur du débat est mal placé. C’est de l’homophobie et de la société « hétérosexiste » dont il faut discuter et contre laquelle il faut lutter. Je pense qu’on ne parle pas beaucoup du sujet, par tabou ou justement par manque d’information ou manque d’intérêt. Je vous briefe sur le sujet.

« Est ainsi homophobe toute organisation ou individu rejetant l’homosexualité et les homosexuels, et ne leur reconnaissant pas les mêmes droits qu’aux hétérosexuels. L’homophobie est donc un rejet de la différence, au même titre que la xénophobie, le racisme, le sexisme, les discriminations sociales, liées aux croyances religieuses, aux handicaps, etc. » [1]

En France, un homosexuel sur quatre a été victime d’une agression physique au cours des dix dernières années, selon un sondage réalisé par l’Ifop en mars 2011 pour le magazine Têtu. On compte depuis dix ans vingt-neuf meurtres aux circonstances clairement homo et transphobes. Au Brésil, un assassinat « homophobe » a lieu en moyenne toutes les 28 heures. Au Mexique, à cause de l’homophobie plus de 400 personnes ont été tuées entre 2005 et 2010. Dans quelques pays africains comme le Gabon et dans quelques pays musulmans comme l’Iran, l’homosexualité est punie de la peine de mort. Mais l’homophobie se manifeste aussi par des suicides, des violences physiques et verbales, des discriminations au travail, face à la santé et devant la loi (76 pays continuent d’engager des poursuites contre des personnes sur la base de leur orientation sexuelle). Ce fléau social a des répercussions très visibles dans des exemples simples : la non-autorisation de don de sang aux homosexuels, le bullying au sein des écoles, le street bullying qui peut commencer par un « PD ! » mais finir par des bousculades ou des violences physiques.

Ce n’est pas normal, loin de là. Après le progrès des droits des femmes, des droits des noirs, ce n’est pas normal que nous soyons dans un moment de discrimination et de violence intra-sociétale, en différents termes que les précédents, mais auquel le reste de la société ne réagit pas. Ce n’est pas normal d’être limité en droits et en faits pour sa propre nature. Ce n’est pas normal d’être contraint à faire face à une société qui croit que l’homosexualité doit être soignée ou punie. Ce n’est pas normal que par le simple fait d’une orientation sexuelle un poignet d’ignorants se sente avec le droit de discriminer, de juger, de punir. Ce n’est pas normal qu’on soit jugés par une simple partie de notre personnalité, par quelque chose qui appartient à notre vie privée et qui ne devrait, dans aucun cas, définir nos droits, nos possibilités, nos rapports sociaux. Soyez conscients de ce vous êtes en train de faire ou de ne pas faire en acceptant l’homophobie et l’hétérosexisme qui nous contraint. Il faut normaliser la société, en finir avec les différences injustes qui existent, il faut pousser l’égalité dans tous les domaines. C’est une question d’humanité, d’empathie et de bien commun. Vous ne voyez pas que le mariage ne nous importe pas dans le fait, mais dans l’avenir ? Ce n’est pas un papier, une reconnaissance qu’on demande, c’est le pas vers la fin de cette hétéro-normativité qu’on attend. Le mariage entre personnes du même sexe ne va pas outrager le mariage #traditionnel, les piliers de la société, ni ne va provoquer une vague de péchés, ni faire trembler Dieu, ni provoquer une « démocratie des minorités ». Le mariage pour tous va seulement égaliser les droits pour tout le monde, et mettre la pierre pour que la société s‘adapte à la modernité à laquelle elle est contrainte.

La société évolue comme tout dans le monde, je vous invite à accepter cette évolution, et je ne vous oblige pas à la comprendre ou à devenir pro-gay, juste à l’accepter comme faisant partie du « normal », ça sera suffisant pour le moment. L’homosexualité ne vas pas disparaître, ne vas pas se guérir ni retourner au placard. Aujourd’hui on célèbre l’adoption du mariage pour tous en France, peut être que demain ça sera dans le monde, ou peut-être, qu’un jour, on pourra écrire que l’homophobie est en voie de disparition.

« El respeto al derecho ajeno es la paz », Benito Juarez : réformateur et ancien président du Mexique.


[1] Pour plus d’information rapportez vous au rapport sur l’homophobie 2012 de l’organisation SOS-homophobie. http://www.sos-homophobie.org/sites/default/files/rapport_annuel_2012.pdf

Le pape est raide!

… Mais je n’en parlerais pas, lecteur avide de séniles radotants.

Sous le pont mirabeau coule la seine,

Sous le clain, vit le malin,

Et les alcools ces sens, fluides dans mes veines

Quand de nos vices je tête le sein

Avertissement : Cet article est sans réel sens ni cohérence, il faut le prendre comme un ensemble de pensées fugaces qui m’ont traversé pendants d’épais moments de solitude, ou de beaux moments d’émotions. Semaine dure, semaine longue, bien trop de choses à dire, et si peu de lignes pour écrire. Autant en finir, ça plaira bien à quelqu’un !

Ballades de cour en jardin, petite chronique d’un tour sur le manège de l’inéluctable

« La cour vous condamne à 12 ans d’emprisonnement ferme ». Le visage, dur et buriné par les années demeure impassible. Prévisible, pense-t-il sans doute. Injuste mais prévisible. Las regards des avocats, las et indifférents, tandis qu’ils referment la minuscule porte d’humanité qu’ils semblaient avoir ouverte le temps de ce procès. La justice est dure, dans nos beaux pays, aussi dure que la vérité se perd dans les tréfonds, si insondables. J’ai vu les juges sonder les âmes, les avocats, jouter sans grande ardeur. J’ai vu les jurés, perdus et concentrés, âme du peuple et main de fer. J’ai vu un homme, enfin, que la vie n’a pas gâtée, abandonné par son père, recueilli, arraché à sa famille, malade car détruit, puis détruit, car malade. C’est l’histoire d’un homme, un peu paumé, un peu malade, atteint dans son esprit, tardivement diagnostiqué. C’est aussi l’histoire d’un récidiviste, ancien braqueur de magasin. C’est l’histoire d’un homme marié, passionné des jeux, passionné de pèche, de sa femme, plus vieille de 15 ans et très malade. C’est l’histoire d’une vie de merde qu’on ne trouverait pas dans un roman de Zola. Cette histoire, il faut la juger, après un braquage, commis il y a quelques années, avec une arme à blanc, suivi d’une tentative de fuite avec prise d’otage. Dur de raconter en quelques lignes 2 ans de procès. Mais en écoutant les délibérations, une mince ligne : voulait-il éponger ses dettes par le braquage, ou était-il sous l’emprise de la folie, après avoir délaissé médicaments, et avoir laissé ses pulsions le mener vers le suicide qu’est le braquage de jour d’une banque prêt d’un commissariat ? La cour a tranché, l’homme fut responsable, il le demeure, il doit payer. Quelle vie, après ? 12 ans, 55 ans déjà, presque, pas d’argent, pas d’amour, pas de sortie… Ne préférerait-t-on pas mourir que de ressortir dans un monde si terriblement changé, alors qu’on a si terriblement vieilli ? Et derrière, en ligne de fond, ma conviction, que confirmeront ses paroles après le jugement : il ne le voulait pas, ce braquage, il voulait la mort. Pourquoi, sinon, demander à indemniser, après le jugement, les victimes de ses actes ? Quels regrets sinon, que ceux d’un acte qu’il assume, mais ne normalise pas ? En quoi un homme à 50 ans, après une vie foirée, un peu plus qu’une autre, une journée foirée, mais pas plus qu’une autre, après une pause de 20 ans reprendrait-il, et si inconséquemment. Bref, une vie au placard, passons à autre chose, le malheur, après tout est dans le monde non ?

Vent de fraicheur pour Angoulême

Autre panorama, plus ouvert, plus joyeux, malgré le froid et le vent qui régnaient. On fêtait ses 40 ans, au festival d’Angoulême la semaine passée. Je ne connaissais le lieu, et l’évènement, que lointainement et en ces temps troubles, quitter Poitiers et bien… Ca fait du bien. Les rues étaient bondés de gens de tout âge de tout genre : en famille, en bon nerd, en train de faire du cosplay… Une ambiance excellente dans les rues, donc, tandis qu’on se ballade pour aller d’une bulle –énormes tentes sous lesquelles se trouvent les exposants- à l’autre. On y trouve de tout, des grandes maisons d’éditions qui éditent les bd de nos enfances, Astérix, bien sûr, mais aussi Thorgal, kid Paddle, Blacksad tout ça, tout ça. C’est donc avec un cœur plus léger que j’ai apprécié la balade et la visite, même si mon porte-monnaie vide m’a retenu d’être l’acheteur compulsif que j’aurais apprécié d’être. Mon seul regret, c’est de ne pas avoir l’occasion de découvrir des bds inconnues. Trop de monde, pas assez d’espace… Impossible de tomber sur LA perle, à moins d’avoir repéré auparavant ce qui nous intéresse. Ca et de ne pas avoir pu croiser Uderzo, qui faisait ses adieux et passait le flambeau d’Astérix à une nouvelle génération d’artistes. Ce ne sera plus jamais les mêmes aventures pour moi, mais il faut bien s’arrêter. Même si j’aurais probablement plus apprécié de voir les aventures des irréductibles s’arrêter là, le massacre cinématographique n’a pas besoin de s’accompagner du massacre d’une bd.

Mais bon, se faire dédicacer par un Adlard (The Walking Dead, malheureusement pour les connaisseurs trop médiatisée par la série éponyme) souriant et conciliant, ça prend 3h, c’est frustrant, mais bon, ça a vraiment valu le coup d’être tenté. Bref, pour 15 euros la journée, petit poitevin, voilà venue pour toi l’occasion de quitter le village (Angoulême, c’est pas loin, c’est pas cher), de refaire ton stock de bds et de visiter une nouvelle ville. 3 activités sympa en une, je sais pas vous, mais ça remplit de joie.

Sinon, je cherche toujours un témoin éventuel de l’Orgie Romaine pour pouvoir m’indiquer comment je me suis blessé dans cette fameuse soirée qui est pour moi plus obscure que floue. Me suis-je cassé la gueule ou fait casser la binette ? Si tu as une réponse à cette question, n’hésites plus et envoie moi une inbox ou en commentaire.
Bisous à toi, ce fut bref et peu profond, mais j’ai des courbatures dans le dos et une toux d’enfer, ça m’empêche de me concentrer.

Turquesa, blanco y naranja: nuevo tricolor sciencespiste

¿Muerte de la democracia?

3 abril 2012, muerte de Richard Descoings, antiguo director de Sciences Po. Desde este funesto día en el que la cabeza que llevó nuestra alma mater a la apertura internacional falleció, numerosos temas han causado polémica en la institución. Uno de ellos, por muchas razones, es la elección del nuevo director de la Universidad.

Es así como, de cierta manera, la palabra “elección” se ha convertido en un tema sensible en las aulas de clases, en los pasillos, en los patios y lugares comunes de cada campus con los que cuenta la casa de enseñanza. En la prensa, en la boca de personalidades públicas y en las mentes de franceses y extranjeros, aquello que ha afectado enormemente la imagen de Sciences Po sigue presente. Pero sobre todo, la reticencia de las elecciones se mantiene imperturbable en los cerebros de aquellos que le dan vida a la universidad, en los estudiantes mismos.

“¡A las urnas!” ¿Mensaje fallido?

En este ambiente de tensiones y cierto escepticismo frente a la vía electoral, los integrantes de Sciences Po acudieron a las urnas el 5 y el 6 de febrero para decidir el destino de las instancias que los representaran en todos los aspectos administrativos, el Consejo de Dirección y la Comisión Paritaria. Diversos sindicatos, entre los que podemos destacar a la UNEF y al MET, se enfrentaron así a la decisión del pueblo académico. Hay que mantener la democracia con signos vitales, después de todo.

La participación en este combate de urnas podría verse, entonces, como uno de los aspectos más representativos del sentimiento antes mencionado. Sin embargo, paradoxalmente, subió de 1 punto porcentual, con un total de 23% del electorado. Pero el análisis de estas elecciones locales, las más importantes en la vida estudiantil, no termina acá. Si bien el porcentaje de votantes aumentó, el número no lo hizo: alrededor de 100 estudiantes menos votaron en estas elecciones. Aun así, 2100 votantes fueron los necesarios para garantizar 7 de 8 puestos a la UNEF, ganador de 2 asientos más que en las pasadas contiendas, y 1 al MET, quién perdió 1 en comparación con el año anterior. Sciences Po cambia el azul y el rojo por turquesa y naranja en el tricolor nacional, por los colores del sindicato más antiguo del país.

De panteras y mininos, desproporción de fuerza en Poitiers

Poitiers fue también terreno de enfrentamiento entre estas 2 facciones: la UNEF y el MET presentaron ambos a una estudiante para el Consejo de Dirección, y llenaron muros de propagandas sindicales durante poco más de 2 semanas. La “injusta” diferencia, que dio a la UNEF como triunfadora en nuestra jurisdicción, es que es el único sindicato presente en el campus a lo largo del año.

Muchos estudiantes protestaron la falta de fuentes de información que defendieran al MET, frente al numeroso militantismo del sindicato victorioso. Los tracs informativos carecían de información que pudiera ayudar a decidir a los estudiantes a una opción fuera de la usual. El MET no sólo no tiene política eficiente para la mayoría de los campus de región, sino que utiliza desde elecciones pasadas argumentos que carecen de interés en Poitiers. En contraste, el programa de la UNEF mostró fuerza en el seno estudiantil: La UNEF es quien representa a Poitiers en el Consejo de Dirección por decisión de los votantes ¡Felicidades por su nombramiento Srta. Koenig!

Estos políticos de chiste

Hay veces que la actualidad da mucha risa. En las últimas semanas se ha destapado en España uno de los casos de corrupción más gordos de los últimos tiempos. El ex tesorero del PP, partido al poder, llevaba más de veinte años gestionando “a su manera”. No os quiero hablar de ello porque para eso están los periódicos; ya se encargan ellos de mantenernos regularmente informarnos de cada nuevo escándalo. Con todo lujito de detalles. ¿Pero qué hacen los españoles cuando te leen todo esto? Se carcajean, claro que sí.

No solo se ríen, sino que les sale la vena chistosa y se ponen creativos. Alguien ajeno a las redes sociales y los medios españoles no puede figurarse la cantidad de bromas, twits, caricaturas o sketches que se han hecho sobre Bárcenas y otros personajes como Urdangarín o Julián Muñoz. Poco importan los nombres en una lista tan larga. A diario llegan mails del tipo “Siete universidades ofrecerán la licenciatura de Tesorero del PP”, o se retwittea a @gobiernoespa o @EspeonzaAguirre. Hace unos días, un diseñador publicó “Corrupt Script”, una nueva fuente basada en la letra del famoso ex tesorero. Qué bueno. Nuestros políticos (no todos, pero unos cuantos) son unos corruptos, unos ladrones, unos chorizos. Y en vez de indignarnos, ¡nos da por reír!

A pesar de todo, hay que reconocer que estos señores nos lo ponen fácil. La expectación era generalizada ante la comparecencia de Rajoy tras la publicación de esas cuentas tan feas del PP. No quedamos defraudados. “Todo lo referido a mí y mis compañeros no es cierto; salvo alguna cosa publicada”, dijo el presidente del gobierno. Salvo alguna cosa. Y mientras ven cómo una partecita de su nómina se desvía por ahí, a los españoles se les saltan las lágrimas con los mails que les envían. “Yo me abrí una cuenta en Gmail, otra en Hotmail, otra en Facebook, otra en Twitter… yo qué sé, señor juez… lo mismo me abrí también otra cuenta en Suiza y ya ni me acuerdo… yo qué sé.”

¿Pero por qué tanto chiste? ¿Es un síntoma de buen humor? ¿O acaso reímos por no llorar? Desde luego, la situación no hace ninguna gracia. Pero ahí estamos. Llevamos tantos años, tantos casos de corrupción que al final se vuelve un murmullo, algo inherente a la política. Picaresca popular, que dicen algunos. ¿Estamos tan acostumbrados que ya no nos importa? Puede que el humor sea la nueva forma de contestación, pero mientras nos reímos nuestros dineros siguen goteando en otras cuentas que no son las del estado. Puede que mientras me río de ese último twit alguno de esos corruptos se esté riendo de lo mismo.

Si esta es mi patria

« Argentinos mataré… bolivianos fusilaré… peruanos degollaré… ». Así se corea en la marina chilena actualmente. Polémica internacional ha generado un video de los marinos chilenos cacareando versos xenófobos que amenazan la integridad de nuestros hermanos argentinos, bolivianos y peruanos. Esto sucede en el marco de una integración paulatina de los países de Latinoamérica iniciada por los nuevos dirigentes progresistas de nuestro subcontinente, al cual Chile siempre ha sido hostil. Frente a este oprobioso suceso la Armada Chilena afirmó que « dichas prácticas se alejan de lo que se enseña en la Armada y de su doctrina como institución, por lo que las califico como inaceptables ». No obstante, el diputado UDI – partido de extrema derecha chileno – Gonzalo Arenas indicó que “la reacción de la Armada es una vergüenza. Esos cantos han estado siempre en todas las FF.AA. Yo fui cadete hace más de 20 años y se cantaba igual”. La indignación de la institución es por tanto una mera fachada para enmascarar el rostro xenófobo – y fascista – de nuestras Fuerzas Armadas. No está de más resaltar los dichos sexistas del parlamentario en los cuales contrapone la capacidad asesina de nuestros uniformados y el quehacer que otrora, y actualmente, se le ha delegado al sexo femenino: “Para evitar esos cantos ‘violentos’ de los marinos, le sugiero al comandante en jefe de la Armada que los inscriba en clases de bordado y punto cruz”. Según este compatriota, nuestros “marinos están para ir a la guerra”. ¿Qué guerra? ¿Una contienda por la independencia económica y soberanía política de nuestro país o un simple conflicto que buscaría oponer nuestras naciones en pos de la satisfacción de los intereses mezquinos y chauvinistas de nuestras burguesías-militares? Nuestros gobernantes cultivan las semillas del odio y el separatismo en nuestra región, obstaculizando de esa forma una integración continental de carácter solidario en lo económico, político y social. ¿Qué diría Simón Bolivar si supiese que en Sudamérica – cuya independencia sería posible gracias a su completa entrega y compromiso– hay hijos opositores a sus ideas de unidad? Este 11 de Septiembre, nuestro país festejaría, desde un bando, y lamentaría, desde otro, los cuarenta años desde el inicio de una dictadura militar que a punta de fusil asesinó el sueño, sembró el terror y fomentó la división. Vaya usted a saber querido lector si la ideología que se inculca hoy en nuestras Fuerzas Armadas es similar o no a aquella que articuló el accionar de los buitres carneros del sangriento régimen.

Este suceso coincide con la primera reunión del comandante en jefe (s) de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), general de aviación Hugo Peña con el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) con el fin de dar el primer paso en los procesos de capacitación “para educar a sus funcionarios sobre la Ley Zamudio – o ley de Antidiscriminación hacia las minorías sexuales – sobre la necesidad de prevenir prácticas discriminatorias, lo cual es una buena noticia, pues ya nadie podrá ser excluido arbitrariamente para ser parte de la FACh ». Es un paso importante pero no suficiente. Como estudiantes chilenos es nuestra responsabilidad exigir que se promuevan en todas las instancias educativas todas las herramientas para reconocer y combatir el sexismo. Asimismo, debiese promoverse una educación – estatal, laica y de excelencia por cierto – que excluya todo jingoísmo en las aulas.

Como latinoamericanos y seres humanos es nuestro deber condenar estos hechos. La ideología de estos marinos es, por desgracia, hegemónica en Chile y cristaliza el odio al interior de la futura Patria Grande que soñaron Martí y Bolivar. Etnitizan las relaciones sociales y oponen a los trabajadores entre si desviándolos de esta forma del camino a seguir. Como bien lo dijo Quilapayun en los años 1970: “Mi patria son mis hermanos que están labrando la tierra” y no las fronteras que se construyeron en la historia.
Con conciencia y unidad sigamos adelante.

Viva Latinoamérica. Viva el Pueblo. Vivan los Trabajadores

Procrastinação

Dezembro de 2012, Facebook: “proclastination”, “dilación”, “proclastinação”…

Independentemente da língua, o significado é o mesmo: deixar para depois, adiar, postergar. Mas será que todos nós consideramos essa atitude da mesma maneira? Por que agimos assim? Por que essa palavra existe? Por esse tipo de atitude é recorrente?

Em 2012, a taxa de aprovados no colégio universitário da Sciences Po foi de 12%.
Nós somos os 12%. Merecíamos sê-lo? Merecemos sê-lo? Honramos nossas vagas? Valorizamos essa oportunidade? Respeitamos os demais 88%? Respondemos às expectativas de nossos pais e antigos professores? Respondemos às nossas expectativas?

Por quê? Por que, em dezembro de 2012, escrevemos no Facebook “procrastinação”? Por quê? Por que os 88% não estão aqui? Por que somos os 12%? Por que prometemos algo aos nossos pais? Aos nossos entrevistadores? A nós mesmos? Ao nosso futuro?

Não deveríamos ter vergonha de procrastinar? Ao invés de coragem de admiti-lo para todos? Não deveríamos fazer exatamente o contrário de procrastinar?
Mas seria o contrário a responsabilidade? Seria o contrário a seriedade? A organização? Ou seria o contrário a ansiedade? O nervosismo? A pressa? A impaciência?

O que fazemos enquanto procrastinamos não tem seu valor? Descansar, divertir-se, conhecer novas pessoas, novas realidades, tudo isso não é fonte de aprendizado? Não são experiências que devem ser vividas? Não são momentos pelos quais esperávamos, os quais desejávamos, dos quais merecemos desfrutar?

Procrastinar não precisa ser algo negativo, não precisa ter um significado pejorativo. Assim como, não necessariamente, devemos sempre saber o devemos fazer, ou devemos sempre seguir normas quando as mais adequadas são aquelas que cada um descobre e elege, no seu tempo, sendo que as normas mais adequadas ainda não foram descobertas e talvez nunca serão…

Estas palavras não são uma lição de moral. São um incentivo à reflexão. Um incentivo à tentativa de entendermos melhor cada momento pelo qual passamos, cada contexto em que nos encontramos, cada realidade que construímos, cada passo que damos, cada direção que escolhemos seguir, cada exemplo que elegemos, cada postura que tomamos.

Se encontrarmos uma resposta que tenha algo de novo, de desafiador, espero que tenhamos coragem para encará-la e transformá-la no lema de nossas vidas.

E se não encontrarmos resposta, vamos vivendo um dia de cada vez… com ou sem expectativa de encontrá-la.

De um jeito ou de outro, uma verdade é sempre a mesma: cada escolha, uma renúncia.

Isso é a vida.

La société moderne, ou terre des droits de l’homme… sur la femme

Amis Sciences Pistes, amis sexistes, amis féministes, amis indifférents, amis lecteurs tout court. Mes propos n’engagent que mes trompes de Fallope, mais ils vous concernent tous.

La Genèse (récit commun aux trois grandes religions monothéistes) nous inculque que lorsque l’homme commet le péché originel, la véritable faute incombe à Eve. Ah cette pécheresse, si seulement elle avait fermé sa gueule devant l’arbre interdit. C’est elle la félonne qui condamne l’humanité à la poussière, au travail et à la souffrance terrestre. Autrement dit, la première femme de l’humanité est une manipulatrice corrompue et pleine de vices. Adam en revanche n’est qu’une innocente blanche colombe ; tout au plus une victime influencée par la femme. Constat plutôt intéressant, quand on considère qu’Adam et Eve sont présentés comme les premiers modèles de l’humanité. Aujourd’hui, quand DSK est accusé de viol, le premier réflexe de la presse française est de hurler au complot : DSK ne serait donc que la pauvre victime des irrésistibles charmes de cette Eve moderne. Le vice se cache sous la jupe de la femme, c’est bien connu. Bref, j’adore quand le coupable initial se transforme en victime ; car bizarrement ca se produit toujours quand la voix d’un homme se confronte à celle d’une femme violée ou battue.(1)

Mais après, comment voulez-vous qu’au quotidien, l’homme qui viole, frappe et opprime ne rejette pas systématiquement la faute sur la femme? Et comment voulez vous que la femme, elle-même, ne se sente pas coupable ? Car OUI, la majorité des témoignages de femmes violées et battues rapportent un sentiment de honte et de culpabilité (pour les curieux et les sceptiques, allez donc faire un tour au hasard sur www.contreleviol.fr . Un site parmi tant d’autres, où sont recueillis des milliers de témoignages de femmes violées). D’autre part, l’homme qui frappe, lui, se croit par définition toujours innocent. S’il frappe c’est évidemment à cause de la femme, cette harpie provocante, hystérique et infidèle, qui le pousse à bout. C’est elle «qui le cherche.» . Le monde à l’envers, encore.

- Permettez-moi à ce sujet d’engager très personnellement mes sales petites trompes de Fallope inquisitrices. Loin de moi l’envie de partager en détail mes joyeuses expériences, je tiens juste à couper court à tout scepticisme ; ce ne sont pas des paroles en l’air, ni des accusations hasardeuses proférées sous le coup de l’hystérie féministe. Au-delà des mes lectures, des enquêtes suivies, des reportages vus, des témoignages lus, j’y ajoute juste mon propre témoignage. Je pèse mes mots : les hommes violents ont énormément de mal à le réaliser. Ne serait-ce que parce que les films, les séries, les jeux et les publicités, banalisent cette violence, l’érotisent, l’instrumentalisent au lieu de la bannir. Ce n’est pas un reproche, mais plutôt et avant tout un constat.

Combien d’hommes violents entrent en thérapie en ayant pour seul objectif de prouver au groupe qu’ils ne sont pas violents mais que leur femme les pousse à bout? Combiend’hommes cocus justifient leur violence par l’infidélité de leur partenaire ? Beaucoup trop. Et le plus grave c’est que la société, admet, tolère, et excuse volontiers l’homme qui « corrige » la femme infidèle. ( Hé, le jour où les femmes tabasseront leurs hommes infidèles, permettez-moi d’annoncer que le trou de la Sécu se transformera en gouffre et que les hôpitaux feront faillite). Blague à part, rappelons simplement que frapper pour infidélité, c’est considérer que le corps de l’autre nous appartient. C’est considérer autrui comme une chose, et c’est s’en déclarer propriétaire. Une personne qui frappe son conjoint pour infidélité, c’est une personne qui s’en croit maître. Cela peut paraître évident quand on l’explicite ainsi ; mais malheureusement dans les faits, notre fameuse société civilisée du 21eme siècle a encore beaucoup de chemin à parcourir. Ainsi, aidés par l’accord implicite de leur entourage et de la société, les hommes violents ne se responsabilisent pas et ne prennent pas conscience de la gravité de leurs actes, comme souligné dans « La domination masculine » de Patrick Jean. Or, de la même manière qu’on ne peut pas soigner une maladie non-diagnostiquée, on ne peut lutter contre une violence niée.

Il est également très intéressant de se pencher sur les clichés concernant les hommes violents et les violeurs. Dans l’inconscient collectif, le violeur est nécessairement un malade mental, un psychopathe, et une victime de pulsions sexuelles irrépressibles. De même, l’homme violent est forcément de milieu défavorisé, mal intégré socialement, victime de ses nerfs, alcoolique etc…

Mais la vérité c’est que ceux qui battent leurs femmes en privé sont souvent exemplaires dans la sphère publique et très bien intégrés socialement. La vérité c’est que les violeurs sont souvent des cadres respectés, des pères de familles exemplaires, des adultes bien perçus. Et les statistiques officielles sont claires : ce sont des phénomènes transversaux aux classes sociales. Et si l’on se penche en particulier sur le paradigme du viol on réalise l’ampleur du mensonge : Les violeurs n’ont pas de pulsions sexuelles irrépressibles et ne sont pas forcément malades mentaux, ceci est une idée toute faite. Des récentes études ont d’ailleurs prouvé que seuls 3% des violeurs étaient vraiment malades mentalement. Au-delà du mensonge aberrant, ces stéréotypes sont dangereux car ils pathologisent la violence, ce qui revient directement à déresponsabiliser l’homme – et par extension la société. Pour le viol, cela revient ni plus ni moins à justifier à coup de « trouble mental » un crime. Cela empêche de placer l’homme face à sa responsabilité. Cela empêche de mettre le crime à sa place : un viol est un acte de domination illégitime et une agression avant tout, pas une simple question de sexe ou de maladie mentale(2). Ces clichés, parmi tant d’autre, font simplement partie des mécanismes sociaux traditionnels permettant de banaliser la violence masculine. Libérons-nous du mensonge et de l’hypocrisie sociale. Libérons nos mentalités et choisissons la vérité : la violence n’a rien de « viril », elle n’a rien de fatal ou de génétiquement ancré dans le corps masculin, c’est avant tout le produit d’un conditionnement mental et social, un acte de domination accepté et intériorisé par la société.

Sachant cela, il est donc très difficile de ne pas s’indigner face au traitement social du viol. Les films et médias nous présentent systématiquement le viol d’après le prisme suivant : un homme victime (de ses « pulsions »), et une femme coupable (de ne pas en tenir compte la « bestialité masculine » et de ne pas vivre cloitrée chez elle). Or je le répète, seul 3% des violeurs sont diagnostiqués comme malades mentaux et l’histoire des « pulsions masculines irrépressibles » est… un mythe socialement entretenu. La pulsion sexuelle existe aussi bien chez les femmes que chez les hommes ; la seule différence réside dans le fait qu’au féminin elle fut diabolisée pendant des siècles(3), tandis qu’au masculin elle est admise, valorisée. Et vous savez quoi ? Ce qui me révolte le plus, c’est cet acharnement sociétal à vouloir considérer les hommes comme des bêtes sauvages. A les prendre pour animaux, à des esclaves de leurs instincts bestiaux. Car cette idée est non seulement dégradante pour le genre masculin, fausse, mais également dangereuse puisqu’elle tend à faire de la violence une fatalité ancrée dans les gènes. Or la science nous aide aujourd’hui à déconstruire ce mythe absurde : les hommes ne sont pas plus « sauvages » que les femmes. Etre «civilisé » n’est pas l’apanage de la femme, c’est quelque chose qui s’apprend socialement. Nous devons déconstruire ce mythe du mâle, sauvage, brutal, sexuel, et forcément pervers car il est faux, il enferme le comportement masculin dans des clichés fatalistes et est aussi lourd à porter pour les femmes que pour les hommes eux-mêmes.

Mais je ne m’en prendrai pas qu’aux hommes. Parce que c’est facile de juger le résultat et d’en oublier les racines. Parce que l’homme du 21eme siècle tel que nous le connaissons n’est qu’un produit ; le produit d’une société patriarcale vieille de plusieurs millénaires et d’un environnement sexiste sans cesse recyclé et entretenu. Parce qu’il faut en réalité s’en prendre à tous les maillons de la chaine. Il faut s’en prendre à cette société qui tolère, admet, alimente et au bout du compte banalise la violence et la domination masculine. Cette société qui nous apprend des notre plus tendre enfance que les filles doivent jouer à la princesse chétive, faible et oisive tandis que les garçons doivent jouer au super-héros fort et brutal. Les violences commises à l’encontre des femmes traduisent en actes, l’autorisation sous-jacente de notre société, à dominer, asservir, contrôler la vie et le corps des femmes, quel que soit leur âge. Je reprendrai à ce sujet le slogan d’une campagne chilienne contre la violence, qui me semble criant de vérité « Un violador no es un enfermo. Es un hijo sano del patriarcado »

Voilà donc un petit aperçu de ce qui me brise les ovaires. Etre porteuse des chromosomes XX c’est apprendre à ses propres dépens que l’on est né avec un handicap. Pire encore, c’est apprendre que ce handicap est construit, conditionné, alimenté et entretenu par les injonctions genrées de la société. Je ne nie pas les incommensurables évolutions et progrès en termes d’émancipation féminine, en particulier France. Je ne nie pas l’existence de mesures concrètes adoptées en faveur du progrès égalitaire, comme par exemple la redéfinition du harcèlement sexuel dans la loi du 26 Août. Mais je cherche juste à rappeler que nous ne devons pas nous reposer sur nos lauriers sous prétexte de progrès. Je cherche juste à lutter contre l’hypocrisie et l’immobilisme.

J’aurais préféré être féministe du temps de Simone Veil, pour pouvoir crier haut et fort qu’on l’a pas, notre de droit à l’avortement. Parce qu’en 44, en 68, en 74, il était bien plus facile de prouver l’oppression des femmes. Parce qu’aujourd’hui, plus que contre l’inégalité, nous luttons contre l’illusion d’égalité, surtout en France. Cette hypocrisie sociale qui endort les consciences et qui pousse à l’immobilisme. Il n’y a rien de pire que de vivre dans un pays frappé par 206 viols/jour, par 1 féminicide conjugal tous les 2 jours, par l’inégalité salariale, par le harcèlement urbain, par des mesures abolitionnistes aberrantes envers les travailleuses(eurs) du sexe, par le machisme médiatique mais d’entendre à longueur de journée : « le féminisme est périmé ! Votre révolution est révolue…». Cette illusion égalitaire qui endort nos consciences est autrement plus néfaste. Car une illusion, c’est insaisissable, invisible, intouchable.

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(1) Que cette affaire soit un complot ou non, là n’est pas la question ; ce qui est souligné c’est le traitement médiatique dont elle a fait l’objet.

(2) Loïck Villerbu, criminologue : « Le viol est d’abord une agression. Et l’agresseur élit le champ sexuel. L’orgasme est obtenu au prix de la soumission de l’autre. L’agresseur veut d’abord transgresser la résistance de l’autre. Il recherche la toute-puissance et la domination. Être considéré comme un objet est d’ailleurs ce qui traumatise le plus les victimes.»

(3) Aujourd’hui encore, malgré la « libération sexuelle», la sexualité féminine est soumise à une très forte sanction sociale. Une femme osant pratiquer une sexualité « trop masculine » est facilement avilie, mal perçue, remise à « sa place ».

Hasta que no eran los trenes, sino los andenes los que viajaban…

Hasta que no eran los trenes, sino los andenes los que viajaban…

Nos encontramos en un camino sin trayectoria ni sentido, nos encontramos en el momento del tú y yo, el nosotros de la nada y el mundo estático, inundado de tiempo que pasa moviendo almas, cambiando números en una pizarra, retrasando llegadas y adelantando venidas. Se convirtió ese andén en tu vida, en el refugio de miedos sin vías e incertidumbres en rieles. Decidiste viajar porque esperar ya no era suficiente, cansado de ver mil rostros, un sin fin de despedidas y unos cuantos ayeres. Viajas. Tú. Andén.

Hasta que no eran los trenes, sino los andenes los que perseguían sueños rotos, compraste tu pasaje y perdiste tu identidad. Te embarcaste en la perdición del inconsciente y nos despedimos sin saberlo.

Hasta que no eran los trenes, sino los andenes los que inventaban nuevas vidas, nos olvidamos de las absurdidades con sentido e inventamos locuras lógicas. Reímos de las lágrimas derramadas, brindamos por las noches bajo la nostalgia y prometimos olvidar. Cuenta los pasos que recorren tu cuerpo, suma las cicatrices de un verano ajetreado, resta el frío de tu noche, multiplica los destinos por llegar y divide tus vías por el horizonte. Inventas. Tú. Andén.

Hasta que no eran los trenes, sino los andenes los que cumplían promesas olvidadas, nos volvimos a encontrar. Como si hubiera sido ayer, como si hubiera sido hoy. Bebimos tazas de ilusiones, fumamos dolores ajenos y dejamos que la vida siguiera por esas mismas vías, fundiéndose en los rieles, sin querer saber a donde llegar, llegamos.